Un proyecto de emprendimiento social con estudiantes de secundaria.
La pregunta que quería responder era sencilla: ¿pueden los estudiantes de secundaria construir algo real, venderlo, y que el beneficio llegue a alguien que lo necesita? No quería un simple simulacro ni un role-play, sino un proyecto real con consecuencias reales.
Una clase entera durante casi un año. Primero aprendieron a hacer los productos: joyería con piedras recogidas a mano en la Alcarria, velas aromáticas personalizables, cosmética natural con aceites esenciales. Luego aprendieron a venderlos: diseñaron la identidad visual del proyecto, construyeron la página web, elaboraron catálogos y propuestas de colaboración para restaurantes, vendieron en mercadillos, gestionaron pedidos personalizados para comuniones y bautizos.
Las herramientas fueron las de Google Workspace. Los productos fueron suyos. El proceso de venta fue suyo. Mi papel fue supervisar, editar, y asegurarme de que lo que producían tenía calidad suficiente para salir al mundo.
Los beneficios, 180 euros recaudados, fueron donados íntegramente a una asociación de refugiados sirios en San Sebastián de los Reyes, Madrid.
El proyecto funcionó pedagógicamente. Los estudiantes aprendieron a crear, a comunicar, a vender y a dar. Lo que no funcionó fue el contexto: en España, los menores no pueden generar ingresos legalmente, y la cadena de responsabilidades fiscales y legales convierte este tipo de iniciativas en un laberinto que pocos centros están dispuestos a atravesar.
No es un problema de los estudiantes. Es un problema de diseño institucional, el mismo que llevo años describiendo en mis artículos sobre educación.
El proyecto está cerrado. La pregunta que lo originó, no.
PhD Chemist · Science Educator · Voz pública en educación
mada@madajurado.com
© 2026 Mada Jurado. España